A Raúl, la persona que me dio la idea y me animó para hacer un blog contando mi historia con la diabetes, la persona que al igual que mi enfermedad, marcó un antes y un después en mi vida.
Siempre atento a cómo me sentía, alegrándose por mi los días que iba bien, y preocupándose, incluso más que yo, los días que no.
Antes de conocerle no me iba nada bien; la ansiedad, la impotencia, el malestar, el miedo y sobre todo el cansancio de llevar tal peso cada segundo, aparecía todos los días quitándome la fuerza, las ganas y el valor para esforzarme a que fuera bien tal enfermedad. Puede que esto último haya sonado exagerado, pero así es como me sentí cuando me di cuenta de que se me había escapado de las manos la tontería de no cuidarme y no sabía ni cómo ni por donde empezar a cambiar, ya que al solo centrarme en mi rabia y orgullo me negaba a hacer caso a los consejos médicos.
Entonces le conocí a él y se paró a escucharme y a comprenderme como nadie lo había hecho hasta ese día. Primero me hizo sacar todos los pensamientos y sentimientos que había acumulado en tantos años y que de alguna manera u otra estaban bloqueándome, cosa que me di cuenta en cuanto acabé de hablar, ya que me hizo saber que no había ni uno bueno.
Después, fue capaz de darle la vuelta a todos y a cada uno de esos pensamientos, convirtiéndolos en positivos y haciéndome prometer que iba a empezar un cambio a mejor con ellos, eso fue lo que hice.
Ahí estaba él cada día animándome con sus palabras de ánimo y afecto, consiguiendo eliminar el miedo que hasta entonces me había manejado, apostando por mi, confiando en que podía con ello, y haciéndome reír ayudándome a no hundirme cuando tenía recaídas.
Ojalá no estuviese hablando en pasado, ojalá siguieses aquí. Pero como dije un día: uno de los recuerdos que me regalaste y que consiga que me sienta protegida como en aquel momento, es el de la fuerza que me transmitiste en cada abrazo, y no hay día que no la sienta de nuevo. Así que si sigo en pie sigue siendo gracias a ti.
Seguiré con mi promesa por ti.
Seguiré con mi promesa por ti.
Gracias por repararme y por hacer de mi una persona valiente, gracias por llegar de repente y quedarte para siempre. Gracias por todo, te quiero mucho.


No hay comentarios:
Publicar un comentario